Mostrando entradas con la etiqueta La Opinión de Murcia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Opinión de Murcia. Mostrar todas las entradas

1/31/2014

Ay, España


   España no es ni siquiera un topónimo, es una ficción jurídica, una realidad por mera convención, porque, supuestamente, resulta útil a quienes están de acuerdo con ello. Pero ni siquiera como tal cumple su cometido, puesto que su utilidad como ficción jurídica es casi nula. Apenas da para un pasaporte con el que largarse. Es una convención errónea, una trampa que somete a los españoles al yugo de unos pocos.

*****

   A un observador foráneo, la península ibérica tal vez le parezca una cabeza de Jano, el dibujo de dos caras que se dan la espalda; y se diría que la faz mediterránea tiene una cicatriz en la barbilla, el Mar Menor.

*****

   ¿No habrá pronto ofertas de trabajo como rebuscador en contenedores de basura, no acabaré viéndolos con uniforme, debidamente asalariados, debajo de mi balcón, como a todas horas? ¿Y no hay ya, como desde hace siglos, gentes poderosas dedicadas a tareas más indignas, más perversas, más humillantes? ¡Son éstas las que es necesario evitar!

*****

   Votaría a un programa político cuyos dos únicos puntos fuesen: 1. Reformar la ley de referéndum para que, una vez cumplido un quorum del 50%, todos y cada uno legisláramos sobre cualquier materia directamente, y 2. Una ley de iniciativa legislativa popular que permitiese a diez mil suscriptores proponer referendos sobre toda clase de normas.

1/23/2014

Homenaje a Álvarez


   Uno puede defenderse de los vituperios, pero ante la adulación está inerme. Hay quien hace rehenes elogiando, confiado en ser pagado, como si el elogio pudiera en verdad cubrir cosa distinta que la necesidad feroz, egoísta al cabo, de expresar gratitud hacia algo o alguien.
   No quisiera, pues, con esta nota, importunar a José María Álvarez. Pero mañana se celebra en el aula de cultura de la CAM de Cartagena un homenaje en su honor y, afortunadamente, no sólo yo doy las gracias. Muchos lectores debemos a su poesía enseñanzas y placeres hiperbólicos, y a su conversación y su trato, alegrías sin cuento, el regalo de una conciencia corpórea, despierta, educada, amable, que se sabe poco y, sin embargo, libre, y se enorgullece.
   Signifying nothing; ¡Sin prisioneros!; ese Al sur de Macao de Pre-Textos con el cual le descubrí como a un hermano mayor y más sabio, deslumbrante, mejorado luego en Los decorados del olvido de Renacimiento, quizá tan alto éste como Museo de cera; y las novelas, las biografías, los ensayos... Incluso en su contra, contra su afán mítico de escribir lo justo y la maledicencia inculta y cerril proliferante, qué bueno será que Álvarez -como lo llamó Borges diciendo qué feliz era allí, junto a él, ese instante-, siga citando.

1/10/2014

La Galla Ciencia


   La poesía es más necesaria cuando el suelo se mueve bajo los pies. Mientras escribo, está Noelia Illán leyendo en el Museo Ramón Gaya. Ojalá hubiera ido, le pido perdón. Me invitó a participar en una revista y estoy perdido. Me entusiasmó, me puso el dios dentro. Tonto de mi, la creí nietzscheana, con «y», y no. Pero sí. La Galla Ciencia es una revista de poesía como no imaginaba, un ave mitológica que reparte martillazos de belleza espléndida, sorprendentes, certeros, echada a volar alto y lejos en el canto loco de cien poetas.
   -¡Miguel Ángel Velasco! -le dije a Noe.
   Quién me mandaría. Desde entonces ando otra vez inmerso en Ánima de cañón, lo último que Velasco entregó en vida a la imprenta. Y me está matando de fiebre el filtro de tanta verdad, lento, escribiendo sin remedio a cada paso.
   Esta tarde ha llamado nuestro maestro Álvarez, de vuelta en Villa Gracia; si tengo fuerzas, mañana lo veré. La correspondencia crece. Las revistas no paran. Magma, Manifiesto azul. Mil y un cuadernos en la red, en las mesas y anaqueles de La Azotea, de El Quirófano, de Espacio Pático y Los Pájaros. Los lunes de Zalaca. Jarauta. Teatro. Música incesante bien temperada. Libros incontables, lúcidos, brillantes, afortunados. Los bares, esta luz de los amigos pintores... Si fuera por esto no mereceríamos gobierno.

1/03/2014

¿"Semos" europeos?


   Hans Magnus Enzensberger, en un desternillante y brevísimo ensayo titulado El gentil monstruo de Bruselas, analiza el mastodonte burocrático que soportamos los europeos. El libro demuestra la dificultad de que semejante Leviatán pueda servir para algo más que para ofrecer a sus operarios un modo privilegiado de vida y, a los ciudadanos, cierta apariencia de unidad. El Parlamento europeo es el único en la historia del parlamentarismo que no legisla, limitándose a sugerir al resto de instituciones comunitarias no se sabe muy bien qué. En 2014 estamos convocados a escoger nuestros representantes allí. España ha desconfiado tradicionalmente de este "gentil monstruo" y en anteriores comicios la participación ha sido invariablemente escasa. ¿Retiraremos este año la confianza masoquista, cómplice e irresponsable otorgada durante décadas al PP y al PSOE? Teniendo en cuenta las audiencias millonarias de la televisión, que Belén Esteban es nuestra escritora actual de más éxito y Kiko Rivera una pujante estrella de la música, es de temer una catástrofe. Más valdría, sin embargo, que nos sorprendiéramos del resultado, puesto que, tras la presente legislatura, puede que la siguiente vez que seamos llamados a las urnas, en España ya no esté permitido votar nada inconveniente para la Iglesia, la Monarquía, la Banca, las compañías de energía o el fútbol.

12/27/2013

Metafísica de verdugos


   Será difícil desterrar la moral católica del Código Penal y de la educación pública mientras la sociedad siga entrando al trapo de su propaganda. El refranero lo dice con su tosquedad habitual: «No se puede estar en misa y repicando». Ya es triste que siga habiendo católicos, pero si los propios así llamados modernos alientan los ritos de una institución históricamente intolerante, dedicada al asesinato, la usurpación, la misoginia, la inducción de paranoias colectivas, la represión de la heterodoxia, y, sin embargo, aún hoy, subvencionada con dinero público y exenta del pago de impuestos forzosos para cualquiera, el panorama se enturbia bastante.
   Las mínimas grietas del orden establecido por donde se filtra algo de luz parecen ir, sí, a estar ahí siempre, y, no obstante, incapaces de sobrepujar el desnortamiento general.
   Hablé aquí del papa hace unas semanas. La misma estupefacción que allí expresaba ante la esperanza generada por su nombramiento, me asalta estos días de Navidad, y cada Semana Santa, cada bautizo.
   ¿Hasta cuándo?
   -Eternamente -pensará (es un decir) alguno.
   Pero, ¡ja! Cuando la tortura navideña haya desaparecido hace mucho tiempo, seguirá habiendo libertad por la calle.

Publicado en La Opinión de Murcia, 26/12/2013.

12/20/2013

Justicia poética


   Es inmoral y de mal gusto, irracional y cruel, pero celebro que el ministro Gallardón se haya roto dos costillas al precipitarse escaleras abajo mientras se disponía a sacar de paseo a sus perros. Sin duda son poca cosa dos costillas de ministro, apenas nada; mejor hubiera sido su obituario: «entre las dentelladas furiosas de uno de sus canes, de repente ido»; y aún mejor que hubiese sido el Consejo de Ministros en pleno el que cayera fulminado por el rayo justiciero de Zeus tonante. Pero algo es algo. Ojalá el dolor le esté moliendo, que respirar le atormente, y tragar saliva. Y que no pueda dormir, que rabie entre estremecimientos cada uno de esos cuarenta días que dicen los médicos tardarán en soldar sus huesos.
   Lo admito, soy un gusano insensible, roído por el rencor, un miserable sin templanza, un sádico incapaz de compasión, de empatía por él, Gallardón, ministro de Justicia que sufre y reparte dolores. Me odiarás con motivo, lector. Sin embargo, para una vez que algo del mal cae en el lado de arriba, no esperes que, hipócrita, lo lamente. Lo único que me apena del percance es que haya resultado tan liviano.

Publicado en La Opinión de Murcia, 19/12/2013.

12/12/2013

Los olivos


   Hoy debate el Parlamento la reforma del Código Penal dictada por el ejecutivo de Rajoy. Les está quedando un totalitarismo de lo más fascista. ¿Por qué les votarían? Ignorancia y maldad son los únicos motivos que encuentro, de manera que, desasosegado, concluyo que maldad es ignorancia y, en definitiva, ni Sócrates sabe. Sin embargo, ¿cabe aún alguna duda de la mala fe de los gobiernos de PP y PSOE? Cuesta levantarse por las mañanas cuando la banda de turno está arrasando con todo y, según las encuestas, podría volver a gobernar. Para un español, lo único deseable en esa situación es dejar de ser humano. Pero no hay coraje y seguimos sociales hasta límites históricos, y la forma política que padecemos es una tiranía de mentira, elegida. Cada vez más fuerte martillea el eterno «qué hacer». Y el asombro. Aquí y ahora siempre hay algo digno de ser hecho por cualquiera... Las aceitunas brillan negras en frondas de hielo verde venteadas en el monte de terrones, en viejos árboles de oscuros troncos retorcidos, maduras, olorosas, pequeñas y prietas como guijarros del arroyo, semillas que los pájaros cantantes pican. Hace frío y dolerán las manos... no se me ocurre nada más sensato que cogerlas.

Publicado en La Opinión de Murcia, 12/12/2013.

12/06/2013

Estado policía (y II)


   Lo más preocupante de la próxima Ley de Seguridad Ciudadana es que arrebatará a los tribunales el control sobre la legalidad de numerosas conductas, privando a los ciudadanos de las garantías propias de un procedimiento judicial para dejar a la arbitrariedad de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado la decisión en torno a cuándo un acto atenta contra la seguridad o el orden públicos. El Gobierno, retorciendo el lenguaje como suele, habla de despenalización de supuestos antes tipificados como faltas en el Código Penal; sin embargo, en realidad, lleva esos supuestos al terreno administrativo y les impone sanciones más graves que las ahora previstas, para que sea la Policía quien interprete y ejecute la ley como estime oportuno. Al ciudadano únicamente le queda el recurso a los tribunales una vez ha sido reprimido y multado, y para ello está obligado a abonar, además de los gastos de abogado y procurador, unas tasas que vienen determinadas por la cuantía del pleito, es decir, por el importe de la multa en cuestión. Esto no es despenalizar, sino administrativizar el Derecho Penal, sustrayéndolo a las garantías reforzadas que su aplicación exige, algo que recuerda demasiado a la Alemania del III Reich.

Publicado en La Opinión de Murcia, 5/12/2013.

11/28/2013

Estado policía


   No sabemos qué clase de trampa cobarde prepara finalmente Rajoy con la ley Corcuera, -se trata de una ley orgánica y tramitar su reforma resulta un tanto arduo-, pero la propaganda que ha hecho la televisión pública de ello apunta a objetivos claros.
   Como es costumbre en leyes de seguridad ciudadana, sembrar el miedo parece prioritario. Y desde luego lo han conseguido, porque se nos auguran órdenes paramilitares y castigos crueles para quien se resista, no ya meras multas fruto de una codicia avarienta. Lo anunciado para mendigos, putas, extranjeros, pobres y cualquiera dado a reunirse con otros o expresarse libremente, unido a la arbitrariedad impune prevista para los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, corresponde a campos de concentración.
   Nadie debería aplicar una ley como esta que nos amenaza. Hoy, la obediencia tipo Eichmann habría de disculpar aún menos. Ser ciudadano exige una ética autónoma y una ley así contraría toda ética. La policía que la aplicase estaría compuesta por sicarios de una banda criminal que se mofa con desprecio de torturar a los ciudadanos, su única legitimación.
   No cabe obediencia a una ley tan abierta y descaradamente inconstitucional. Los jueces tendrían que admitir sin el pago de tasa alguna los recursos que por su causa se presentaran, y darles la razón.

Publicado en La Opinión de Murcia, 28/11/2013.

11/22/2013

El BOE de los sábados


   Los daños causados son más graves si para cometerlos se emplean medios que impidan o dificulten la defensa del agredido. El gobierno de Rajoy es en esto especialmente insidioso. Un sábado del último agosto publicó el BOE la enésima reforma laboral, aún más restrictiva con los derechos de los trabajadores que la puesta en marcha un año antes, cuando contábamos con los mismos parados que ahora. A finales del mes siguiente, también un sábado, apareció en el BOE una ley así llamada de emprendedores que, aparte de mil sandeces inútiles, regula dicha figura y sus matices -el emprendedor y la emprendeduría (sic)- en el sector educativo, obligando a docentes y alumnos a ser reglamentariamente formados y condecorados en la nueva panacea, es decir, interviniendo con engaño, bajo otro título, en contenidos de la asímismo inconstitucional ley de educación apadrinada por Wert. El sábado pasado, finalmente, nuestro gobierno ha prohibido las aceiteras. Una ley regula cómo ha de servirse el aceite y nuestro gobierno la ha modificado, y ha prescrito que la aceitera ya no es permisible. Como los fumadores, en los bares, las aceiteras han sido condenadas a la clandestinidad. Son sólo tres ejemplos. A este gobierno le da igual que nos sepamos de memoria La escopeta nacional de Berlanga.

Publicado en La Opinión de Murcia, 21/11/2013.


11/15/2013

Efemérides


   Las efemérides nos hacen recordar colectivamente acontecimientos y personas por un prurito de responsabilidad política o sociocultural, con la particularidad de que cada día hay alguien o algo que recordar, de manera que el contenido del recuerdo cambia sin tregua, hasta el punto de que, vía efeméride, el recuerdo no sólo deja de ser íntimo y personal para convertirse en social o histórico, sino que recordamos para olvidar de inmediato.
   Sin embargo, ¿se pueden objetivar los recuerdos?, ¿de qué sirve?, ¿a quién beneficia una forma de recuerdo que consiste básicamente en olvidar?
   La memoria es subjetiva, mientras la historia aspira en vano -puesto que no puede prescindir del subjetivo historiador- a objetivar. Ni siquiera son complementarias, de su unión no surge la verdad o una verdad mayor; las más de las veces se contradicen. Pero juntas ayudan a forjarse una idea aproximada de lo fundamental: que, aparte de la muerte, la ignorancia es nuestra única certeza, tópico especialmente certero cuando se refiere a los españoles y fechas como el 20 de Noviembre, al cual, entre otras infamias, debemos el actual Jefe de Estado, el actual Gobierno y la Ley de tasas judiciales, contra la que ese día, dicho de paso, a las 12, se han convocado protestas ante los juzgados de toda España (menos es nada).

Publicado en La Opinión de Murcia, 14/11/2013.

11/07/2013

Juna


   Adopté una gata hace dos meses. Tiene diez años. Yo la llamo Juna, de viejuna. Es gris, con el pelo largo y frondoso y unos grandes ojos verdes de cambiantes pupilas que atraviesan lo que ven, destacándose fijos desde su pequeña cabeza. Suele andar encorvada, tumbándose por los rincones o en la terraza. Le gusta afilarse las uñas en mi regazo y en mi pecho. En cuanto me siento, se aproxima con sigilo, se sube encima de mi y me clava lenta y despiadadamente las uñas, gozando a todas luces. No me deja leer ni fumar sin antes reclamar atención a sus deseos. Come con buen apetito y duerme de manera envidiable, lo mismo o más de lo que permanece despierta.
   Se ha escrito mucho y de maravilla sobre los gatos. Poe, Baudelaire, Borges, Burroughs... La bibliografía es inmensa y altamente recomendable, aunque a veces la fantasía los envuelva en peripecias probablemente indiferentes para ellos, que se ocupan de cosas tan sencillas. Y, sin embargo, la fascinación obliga a insistir.
   Juna... esa calma silenciosa con que se expresa la quisiera uno para sí, la ausencia de temor, la aceptación, la dulzura, el asombroso encanto natural y la precisión de sus movimientos, la determinación, el eco remoto de antiguos tigres...
   Ignoro qué habrá de depararnos el futuro y a ella no parece importarle, lo cual resulta extremadamente tranquilizador.

Publicado en La Opinión de Murcia, 7/11/2013.

11/06/2013

Excarcelantes


   Así llama Miguel Espinosa en Escuela de mandarines a una serie de personajes cuya substancia estriba en oponerse a cualquier forma de poder, encarnación del mal. Dionisio Kinós y Lamuro son los principales representantes de esta heterodoxia. Lamuro se decanta por la lucha teórica y práctica mientras Dionisio se inclina por vivir en un sentido más pagano y sensual. Se diría que en el primero alienta la idea de libertad y en el segundo la experiencia de la alegría. Lejos de contradecirse, se complementan; la Sistemática Pugna no es posible sin ambos.
   Es díficil encontrar hoy a alguien ejerciendo esta filosofía. No obstante, uno sospecha que cierto sector de la judicatura parece haber enveredado por esa senda, imputando a los hijos de puta a pesar de todo y dictando autos como los que estos días han excarcelado tras casi 30 años a dos abominables etarras en justo cumplimiento de lo resuelto por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos según las leyes que les condenaron (como es natural cuando las posteriores resultan más severas).
   Infelizmente, hace milenios que se impuso la gobernación, de manera que nuestro fracaso es seguro. Pero si todavía aspiramos a la libertad y la alegría, debemos defender a estos jueces. Aun aplicando las leyes que el poder, gracias a sus votos incontables, pergeña, son los únicos capaces de atajar sus desmanes. Nosotros, sólo con omisiones podemos: no votándoles.

Publicado en La Opinión de Murcia, 31/10/2013.

10/25/2013

Una industria floreciente


   Rajoy y sus compinches afirman su fe rociera en la economía española apostándose el futuro común a la ruleta de Eurovegas y el ladrillo. Pero en esa ruleta la banca siempre gana y si la economía española no se ha hundido ya es por la sencilla razón de que la mierda flota (en nuestro caso, sobre una amplia base sumergida). Mientras el vil gobierno se obstine en sabotear las fuentes de energía renovables, resultará imposible producir nada capaz de competir en los mercados. Sumidos en el expolio progresivo de profesionales y empresarios y en el olvido acelerado de los derechos laborales, agonizamos entre el sector servicios, el sector primario y el mercado negro. Urge abandonar la hipocresía y adoptar decisiones valientes, lúcidas y rentables. Por ejemplo, despenalizar la industria del cannabis para que la enorme cantidad de dinero que ésta genera repercuta en el erario. Al parecer, no sólo destacamos en deporte y crímenes de Estado; también conservamos cierta habilidad para extraer de la tierra frutos excelentes. Los cultivadores españoles obtienen reconocimiento año tras año en cuantos certámenes internacionales se celebran sobre la materia, al tiempo que la demanda interna de hachís y marihuana, crece. Sólo por miedo renunciamos a un comercio consolidado, gigantesco, prácticamente inocuo y cuya racionalización no supondría más esfuerzo que deshacernos de la intolerancia y los prejuicios.

Publicado en La Opinión de Murcia, 24/10/2013.

10/19/2013

Ficaria
























«De más jovencico sin saberlo pintaba el aura azul en los primeros autorretratos que me hice en el campo, luego los borré todos, posteriormente me di cuenta por qué les hacía el cerco azul claro, era muy simple, lo pintaba porque lo veía, no tenia ni puta idea de pintar, era virgen.»

«El retrato puede ser terapéutico y despojar al sujeto de cosas innecesarias o enfermedades que se quedan pegadas en el cuadro, sanar por el reflejo condicionado, como los animales, es el espejo de Kafka que a veces adelanta... como un reloj.»

Carlos Pardo Gómez


   Tierra de higueras, Ficus carica, nombre de la colonia romana que hubo entre el siglo IV y V en la comarca minera de Mazarrón. Paisajes que ha pintado Carlos Pardo Gómez, andándolos una y otra vez entre el viento, el sol y las piedras. Están expuestos en la Galería Cuadros López, detrás de la Plaza de las Flores. Óleos sobre lienzos, tablas y arpilleras forman cielos y montañas, barrancos y bosques, canteras, investigan en el color y las texturas de las materias mezcladas, en la luz de los cuadros, se adentran en la abstracción, donde el referente natural convive con un universo de conceptos y símbolos pintado de viva belleza. Cézanne guía, con amor y respeto máximos. Las vanguardias, el cubismo; las dificultades. El sentido de pintar con aceite, madera y tela bajo el bombardeo de imágenes, agentes pasivos y reflejos de él, ajenos a una tradición inmejorable.

Publicado en La Opinión de Murcia, 17/10/2013.

10/13/2013

Sin tabaco


   En Gran esperanza un tiempo, libro de Roger Wolfe publicado recientemente por Editorial Renacimiento, hay un poema titulado El humo del infierno donde se dice que España «acabó de morder el polvo» con la Ley de Medidas Sanitarias frente al Tabaquismo, fruto, entre otros males, del «mediocre gregarismo» y la «estricta corrección». Uno agradece en cuerpo es alma libros así. El estado terapéutico lleva decenios imponiendo su moral disfrazada de 'Salud Pública', organizando socialmente la enfermedad, «administrando muerte», decía García Calvo. Tengo para mi que un paquete de cigarrillos al día no resulta tan pernicioso como una jornada de trabajo de la ministra Mato. Aunque seguramente este apellido es casual y yo no soy ecuánime. Fumo desde hace más de veinte años con enorme placer y no me acostumbro a salir a la calle cada vez que quiero encender un cigarro. A menudo, paladeando el dulce humo del tabaco en la puerta de un café, veo pasar a los niños de vuelta del colegio y me parece estar allí, obligatoriamente, para que los niños me vean fumar. Pero más triste es contemplar cómo tantos fumadores acatan mansamente esta prohibición ilegítima, que usurpa a los hosteleros el derecho de decidir si en sus establecimientos se puede fumar o no.

Publicado en La Opinión de Murcia, 10/10/2013.

9/28/2013

El jesuita


   Las declaraciones del Papa están alimentando un entusiasmo incomprensible. No hay motivo para el regocijo. Lo menos que cabe esperar de cualquier persona razonable es que respete la sexualidad de los demás. ¿Por qué algo indispensable para una convivencia civilizada es saludado como un alarde de magnanimidad?
   Los creyentes sabrán; a fin de cuentas, la fe es asunto privado. Sin embargo, un extremo de lo dicho por el Papa sí nos afecta a todos, cuando menos a los españoles. Y es su afirmación sobre la conveniencia de que el Estado sea laico, desideratum que no puede sino despertar indignación, pues lo lógico es que a tamaña obviedad le hubiera seguido la inmediata solicitud de rescisión, por parte de la Santa Sede, del Concordato suscrito con el Estado español, el cual, entre otros privilegios, proporciona a la Iglesia ingentes subvenciones, la exime del pago de numerosos impuestos y pone a su disposición la educación pública para adoctrinar en la fe a las nuevas generaciones.
   El Papa presume de austero, se muestra tolerante con los gays y asegura que el Estado debe ser laico. La opinión pública, cristiana, atea, homo, hetero y transexual, lo celebra con alborozo. Pero el Concordato ahí sigue, intacto, desangrando cristianamente el erario. No en vano, jesuitismo es sinónimo de hipocresía.

Publicado en La Opinión de Murcia, 26/9/2013.

9/21/2013

Una humilde propuesta


   Votar en unas elecciones con la ley electoral vigente equivale a arriesgar una fortuna al póker sabiendo que la partida se juega con cartas marcadas. Sólo un suicida o alguien tan tonto como para creer que así la baraja puede beneficiarle, jugarían en tales condiciones.
   Uno se devana los sesos pensando entonces qué hacer, y concluye desesperado que las reglas quizá cambiaran si IU y UPyD acudiesen a las próximas elecciones generales defendiendo un programa común muy sencillo, donde se exponga hasta el último detalle una ley electoral que establezca un sistema proporcional y el gobierno prometa limitarse exclusivamente a sustituir la actual norma por ésta para convocar de inmediato nuevas elecciones, ahora sí, limpias, y nada más. Esto, seguramente, es imposible. Sin embargo, la política española ha alcanzado tales cotas de aberración que ya sólo resulta deseable lo imposible.
   Naturalmente, una ley electoral justa no garantizaría una legislatura justa. Antes al contrario, es probable que pusiera de manifiesto sin trucos, en su verdadera y más terrible dimensión, la infinita estupidez de los españoles. Pero acaso lo que con más urgencia necesitemos sea enfrentarnos de una vez por todas a lo que somos.

Publicado en La Opinión de Murcia, 19/9/2013.


9/17/2013

Montesquieu se retuerce en su tumba


   Los partidos políticos actúan como organizaciones criminales. Así se desprende del art. 570 bis del código penal* y de los incontables casos de corrupción que jalonan sus trayectorias pese a los golpes perpetrados contra la independencia judicial. La ley orgánica del poder judicial de 1985 sentó las bases de lo que sucesivos gobiernos no han hecho sino perfeccionar. El actual, sin ir más lejos, protege a los corruptos manteniendo el aforamiento de diez mil cargos públicos, indultando arbitrariamente y promoviendo una ley de enjuiciamiento criminal que adjudicará la investigación de delitos a Fiscalía, institución jerárquica cuyo jefe propone el ejecutivo. Ha liquidado la independencia judicial reformando el órgano de gobierno de los jueces para otorgar a los partidos más poder en la designación de sus miembros, como si no bastara el que ya ostentan sobre los Tribunales Supremo y Constitucional. Acentúa el carácter kafkiano de la justicia mermando sus recursos y entorpeciendo los procedimientos con las nuevas leyes de planta judicial y de servicios y colegios profesionales. Y cercena derechos fundamentales mediante la ley de tasas -que somete a precio la tutela judicial efectiva- y una inminente reforma del código penal que permitirá al Estado vigilar y castigar aún más severamente a los ciudadanos.

Publicado en La Opinión de Murcia, 12/9/2013. 


* El código penal español, tipifica de la manera siguiente el artículo 570 bis:
«1. Quienes promovieren, constituyeren, organizaren, coordinaren o dirigieren una organización criminal serán castigados con la pena de prisión de cuatro a ocho años si aquélla tuviere por finalidad u objeto la comisión de delitos graves, y con la pena de prisión de tres a seis años en los demás casos; y quienes participaren activamente en la organización, formaren parte de ella o cooperaren económicamente o de cualquier otro modo con la misma serán castigados con las penas de prisión de dos a cinco años si tuviere como fin la comisión de delitos graves, y con la pena de prisión de uno a tres años en los demás casos.
A los efectos de este Código se entiende por organización criminal la agrupación formada por más de dos personas con carácter estable o por tiempo indefinido, que de manera concertada y coordinada se repartan diversas tareas o funciones con el fin de cometer delitos, así como de llevar a cabo la perpetración reiterada de faltas.
2. Las penas previstas en el número anterior se impondrán en su mitad superior cuando la organización:
  • a) esté formada por un elevado número de personas.
  • b) disponga de armas o instrumentos peligrosos.
  • c) disponga de medios tecnológicos avanzados de comunicación o transporte que por sus características resulten especialmente aptos para facilitar la ejecución de los delitos o la impunidad de los culpables.
Si concurrieran dos o más de dichas circunstancias se impondrán las penas superiores en grado.
3. Se impondrán en su mitad superior las penas respectivamente previstas en este artículo si los delitos fueren contra la vida o la integridad de las personas, la libertad, la libertad e indemnidad sexuales o la trata de seres humanos.»

8/06/2012

Un fantasma de Yerba


A Encarna Ros y a Gabriel Batán,
y a sus hijos: Carlos, Gabriel y Sergio.


  “Apaga y vámonos”.
  En sueños, suele ser Baudelaire el único capaz de una respuesta convincente cuando, después de eso, alguien pregunta: “¿Adónde?”
  “¡Anywhere, out of the world!” –responde enérgico, y así nos calma, aunque sigamos perdidos.

  Lo normal era terminar en una librería. Puesto que éramos alérgicos al trabajo, carecíamos de dinero suficiente para emborracharnos todo el tiempo, y ningún otro lugar hubiera resultado acogedor. Y menos en Pantanosa, ciudad a la que nos había confinado un destino arbitrario. La costumbre era terminar en Yerba.
  Recuerdo la primera vez que entré; entonces conocí a Charles. Yo removía entre los anaqueles, buscando un par de títulos que me rondaban el magín. Pero no había forma de dar con ellos. Aquellos libros se me resistían desde hacía meses, parecían haberse borrado de la faz de la tierra, y no me atrevía a pedírselos a los libreros. El encanto se hubiera esfumado de inmediato. En cuanto abriese la boca para pronunciar los nombres, mi deseo de leerlos habría desaparecido. No me pregunten por qué. Entonces alguien me tocó el hombro. Miré a mi espalda, alrededor, y no vi nada. Nada salvo la calva reluciente del librero envuelta en una espesa nube de humo. Estaba solo en la librería.
  De pronto oí una voz cascada en mi oído. Un tipo prematuramente avejentado, con barba cana de varios días, el pelo grasiento, la piel del rostro triturada de cicatrices y que apestaba a alcohol, me dijo:
  -No hay suerte hoy, ¿eh?
  -No estoy de pesca –dije yo, antipático adrede, y añadí-: ¿De dónde ha salido?
  -Llevo meses aquí.
  Su aliento me hizo sentir náuseas, hedía como una cloaca. Me alcanzó un libro y continuó:
  -Prueba esto. Lo escribí yo hace años. Está basado en una peli –y, sorprendido de su ingenio, rompió a reír con estruendo, como un demonio venático.
  Me di la vuelta, pero el librero no se inmutaba, seguía fumando. Cuando me giré de nuevo, el tipo había desaparecido. Ni siquiera el olor del alcohol me dejó. Sólo el grueso volumen.
  Observé el libro: Hollywood, Charles Bukowski, pulcramente encuadernado en blanco plastificado, con una ilustración en rojo y naranja y violeta chillones. El dibujo era un retrato en el que un vejestorio arrugado empinaba una botella de licor ante un fondo de palmeras imposibles, azules, dejando que el líquido descendiera copiosamente por su garganta. Era clavado a la aparición de instantes antes; los ojos reflejaban el mismo brillo demencial.
  Pagué el libro, me fui a casa y lo leí de un tirón, soltando carcajadas sin cesar. “Menudo loco pervertido”, pensé, y acabé de un trago la botella de tinto con la que aderezaba mis lecturas. La tarde siguiente regresé a Yerba y allí estaba el viejo borracho otra vez, visiblemente más bebido que el día anterior, riendo de manera desagradable.
  -¿Leíste el libro? –inquirió nada más verme.
  -Sí, es bueno –le dije.
  -Es una jodida obra maestra... Pero nadie se fija en la pasión. Creen que sólo es la historia de un borracho salido que tuvo suerte al final.
  -¿Y no es así? –pregunté. Quería provocarle-. Parece que los coños y el alcohol sean lo único que le importa a Chinaski.
  -Sólo lo parece. No te dejes engañar como hacen esos adolescentes.
  -Pero... soy un adolescente.
  El viejo salió de la librería y cruzó al bar de enfrente. Le seguí. Pidió vino. Me senté a su lado y pedí cerveza.
  -¿Bebes? –preguntó, y vació su vaso.
  -Siempre que puedo –respondí, y apuré el mío.
  Pedí otras dos y el camarero las puso encima de la barra.
  -Gracias –dijo, y bebió de nuevo-. Me llamo Henry. Pero ahora que me has invitado puedes llamarme Hank.
  Y siguió bebiendo.
  -¿Qué haces en Yerba? –le pregunté.
  -Es la única librería de esta ciudad donde no me han prohibido la entrada. El librero deja a la gente en paz, y tiene libros míos siempre. Es un asco esto de tener que venderlos yo mismo, pero no hay otra forma de seguir bebiendo.
  -Pero el libro decía que habías muerto... el año pasado.
  -No creas todo lo que dicen los libros.
  Pidió otro lingotazo y prosiguió:
  -Es la pasión lo único que importa. Confía en ella porque es lo único cierto. No toda esa mierda de la sabiduría y la felicidad o la belleza. Todo eso es una mierda. La literatura es una mierda. Sólo la pasión es de verdad.
  Los vasos apenas duraban llenos entre sus manos.
  -Tal vez, pero los libros son lo único seguro que existe -insistí.
  -Durante años pensé lo mismo, pero ya no –dijo, echando otro trago-. ¿Quién necesita seguridad? –preguntó, bebiendo otra vez-, un libro no vale nada sin pasión, apréndetelo bien. La mayoría son sólo cerebro o sentimentalismo imbécil, con la barriga llena, claro. Si quieres acertar siempre, dedícate al alcohol. Ahí no caben errores.
  -In vino veritas –recité.
  -Exacto –dijo, y desapareció de súbito.
  Estuve días sin regresar a Yerba. Pero una tarde encontré a Hank emborrachándose en el banco de un parque.
  -¿No trabajas hoy? –le pregunté.
  -Ven conmigo –contestó.
  Me llevó al MAL (Monopolio Anglofrancés del Libro). Un edificio gigantesco, repleto de dependientes solícitos, que simulaba la arquitectura de un estadio de fútbol.
  -Esta gente cree que los libros son perfumes –protestó-, no tienen ni idea. Los que no piden que los envuelvan para regalo es porque se llevan libros de texto. Ni fumar te dejan. Escucha la música de lata que ponen. ¡Y no paran de comprar, fíjate! ¡Se dedican en cuerpo y alma a la literatura pero sólo les importa el dinero! Y ni siquiera lo gastan en beber. Sólo en coches, hipotecas y maquinitas... Mira a ése, acércate.
  Me puse con disimulo junto al hombre que me había señalado, un individuo de traje y corbata con el cabello engominado. Sus zapatos resonaban en el mármol del suelo al caminar. Tap, tap, tap. Se aproximó al mostrador, de espaldas a las estanterías, carraspeó y dijo:
  -Señorita, estaba buscando... Idiotas, del Doctor Yekil.
  -Un momento –dijo la mujer con voz atiplada, y componiéndose el uniforme verdiazul, empezó a teclear en el ordenador- ...ummmmm... creo que no, no tenemos nada de ese autor.
  -Entonces, a ver... –el tipo se sacó un papel doblado del bolsillo, lo desplegó, lo miró y dijo–: El Papa Gordo entonces. Sí, El Papa Gordo, de Valsak.
  -¿Valsa, dice, con uve?
  -Correcto, con uve, y con ka al final.
  La empleada escrutó en el ingenio electrónico durante un par de minutos. Al cabo, salió de su mutismo y anunció:
  -Ese no le tenemos, pero hay otro aquí que quizá te interese... Antología postpoética en neolengua, con un prólogo del Papa... ¿los Papas son gordos siempre, no?
  El tipo asintió, confirmando la lúcida observación; pese al leísmo y el tuteo, le pareció que la chica era eficiente.
  -Me lo llevo. Póngame ése y tres kilos de premios Cosmos. Todo para regalo.
  -Enseguida, caballero. Gracias por comprar en el MAL. ¿Conoce usted las ventajas de nuestra tarjeta VIP?
  Hank había vuelto a escabullirse. Salí a la calle y lo encontré vomitando sangre en los muros de la universidad.
  -¡¿Lo ves?! -aulló-. ¡Y no paran de leer! ¡No son los libros! ¡Es otra cosa! ¡Pasión, pasión! ¡Nada más que eso!
  Extrajo una petaca del bolsillo de su raída, sucia chaqueta y echó un generoso trago. Me la pasó y bebí. El contenido sabía a rayos, pero me insufló calor y ánimo.
  -¿Dónde vamos ahora? –inquirí.
  -A Yerba, claro.
  No volví a verle. Pude abandonar Pantanosa por unos meses, pero siempre terminaba retornando; el arbitrario destino me obligaba. Me quedaron sus libros, y otros más que me recomendó o que parecían llamarme a gritos desde las estanterías de Yerba, envenenados con todos los demonios de la pasión. Pero no lo vi más, a Henry. En realidad, no volví a encontrar a nadie en la librería, siempre vacía, tranquila, hospitalaria. Daba gusto estar allí. Algún rezagado silencioso y tímido de vez en cuando, como un fantasma.
  Al final tuvo que cerrar. Una pura ruina, claro. El MAL acaparaba la clientela. Todo el mundo compraba sus regalos allí. Y los lectores eran cada vez más pobres. Apenas gastaban su dinero en Yerba.

  “Apaga y vámonos”.
  “¿Adónde?” –me pregunté.
  “¡A cualquier sitio, fuera del mundo!”.
  Charles tenía razón, decidí seguirle.


[Publicado en el diario La Opinión de Murcia, el 22 de julio de 2012.]